Este año, como años previos, fatídicamente, entre
150.000 y 200.000 españoles se enterarán de que padecen cáncer. Y lo que es peor, aproximadamente
dos de cada tres pacientes de cáncer morirán a causa de esta enfermedad (o a causa de la terapia
empleada) en el transcurso de cinco años desde su diagnóstico. Mientras los
medios de forma efusiva, periódicamente, anuncian grandes descubrimientos en
relación al cáncer,
las curas se producen principalmente en los anuncios de la prensa, pero la
realidad es otra muy distinta. La guerra contra el cancer, desafortunadamente,
ha resultado ser hasta ahora, un fracaso colosal a pesar de los cientos de
miles millones de dólares/euros invertidos en investigación y tratamiento.
¿Pero
porque padecemos cáncer?
Comencemos
por entender que nuestro cuerpo está formado por células, las celulas constituyen las
unidades básicas que forman los tejidos. Los tejidos forman los órganos del cuerpo. Dependiendo del tejido las
características de las células que lo forman se especializan para llevar a cabo
las funciones que ese órgano en concreto está determinado a realizar.
Normalmente,
las células crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el
cuerpo las necesita. Y esto sucede cuando las células envejecen, se dañan,
mueren, entonces nuevas células reemplazan las células que se pierden. Este es
un proceso que sucede de forma regular y continuada en todos los tejidos, a lo
largo de toda la vida, excepto con algunos tipos de células, como son las
neuronas. Continuamente estamos auto-reformándonos orgánicamente hablando. Por
otra parte este es un proceso que se lleva a cabo, en condiciones normales, de
forma natural, ordenada y controlada. Sin embargo cuando células nuevas se
siguen formando a pesar de que el cuerpo no las necesita, y las células viejas no
mueren cuando deberían morir, surge un problema muy serio, que si continua en
el tiempo manteniendo una multiplicación descontrolada y desordenada de células,
estas apelotonadas dan lugar a la producción de una una masa de tejido, que es
lo que se conoce como tumor.
En
condiciones normales las células del cuerpo crecen, se dividen y mueren en una
forma ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células
normales se dividen con más rapidez hasta que la persona alcanza la edad
adulta. Posteriormente, las células normales de la mayoría de los tejidos sólo
se dividen para reemplazar las células desgastadas o moribundas y para reparar
las lesiones.
Las
células cancerosas en cambio continúan creciendo y dividiéndose en lugar de
morir, viven más tiempo que las células normales y continúan formando nuevas
células anormales. Y esto sucede como consecuencia de daños infringidos sobre
el ADN, la sustancia mágica presente en todas las células que dirige sus
funciones. Como respuesta inteligente y de supervivencia el cuerpo humano ha
desarrollado mecanismos de control para deshacerse de los desperfectos que a
nivel celular aparecen. Así tenemos que en la mayoría de las veces en las que
el ADN se daña, la célula muere o ésta es capaz de reparar su ADN herido, para
que todo continúe bajo control. Pero en las células cancerosas el ADN no se
repara, por múltiples razones que vernos en un próximo escrito, las células son
incapaces de reparar el ADN, apareciendo una catástrofe celular, y que es el
crecimiento descontrolado o tumor.
Dependiendo
del tipo de tumor y respuesta orgánica a dicha avería en el control celular, la
multiplicación celular sin
control y de manera autónoma que se pone en marcha, puede estar/quedarse
localmente, es decir no salir del órganos donde seo origino. Pero dependiendo
del tipo de tumor, puede salir del órgano donde se originó e invadir, a
través del sistema sanguíneo (sangre) y por el sistema linfático (red de tubos
delgados que transportan la linfa y los glóbulos blancos), a distancia, otros tejidos/órganos,
donde las células cancerosas se asientan creando aprovechando las condiciones
idóneas del tejido para resistir a las batidas del sistema inmune que intentara
destruirlas, y comenzar su proliferación agresiva, dando lugar a la aparición
de un nuevo tumor, en otra parte del cuerpo. Cuando esto sucede el pronóstico es más serio y tienden a
llevar a la muerte a la persona afectada, si es que no se detecta a tiempo y se
somete a un tratamiento adecuado.
El numero de canceres diagnosticados es muy
amplio, y aunque los más frecuentes son los de piel, pulmón, mama, colon-rectal,
se conocen más de 200 tipos diferentes de cáncer.
En
próximas publicaciones hablaremos de los métodos usados “comprobados” para el
tratamiento del cáncer, como son la quimioterapia, la radiación, y la cirugía.
Todos estos tratamientos son invasivos, tienen efectos colaterales
devastadores, pero en estos momentos cruciales, la elección de tratamiento o
combinación de tratamientos, es definitiva para la sobrevivencia del paciente
afectado.
Hablaremos
también de los tratamientos alternativos o naturales en donde las opciones de
que disponemos hoy son variadas, eficaces y sin efectos colaterales.
Estas
terapias comparten ciertos atributos en común. Son relativamente poco tóxicas,
a diferencia de la quimioterapia y la radiación, que destruyen a las células
normales. Estas terapias apuntan a limpiar el cuerpo, estimular sus defensas
naturales y su capacidad para destruir las células malignas o tumores. Los
niveles de seguridad de estos tratamientos en general son altos en comparación
con los tratamientos ortodoxos. Muchas o quizás la mayoría de estas terapias alternativas
combinan dietas especiales; complementos vitamínicos, minerales, y enzimas;
desintoxicación; oxigenación; estimulación inmunológica; y regímenes
psicológicos o espirituales para promover una curación gradual. Hay
alternativas muy interesantes, que se deberían considerar entre las
recomendaciones a seguir.
Dr. Antonio Martin
www.vitazahar.com