¿QUE ES EL CANCER?



Este año, como años previos, fatídicamente, entre 150.000 y 200.000 españoles se enterarán de que padecen cáncer. Y lo que es peor, aproximadamente dos de cada tres pacientes de cáncer morirán a causa de esta enfermedad (o a causa de la terapia empleada) en el transcurso de cinco años desde su diagnóstico. Mientras los medios de forma efusiva, periódicamente, anuncian grandes descubrimientos en relación al cáncer, las curas se producen principalmente en los anuncios de la prensa, pero la realidad es otra muy distinta. La guerra contra el cancer, desafortunadamente, ha resultado ser hasta ahora, un fracaso colosal a pesar de los cientos de miles millones de dólares/euros invertidos en investigación y tratamiento.
¿Pero porque padecemos cáncer?
Comencemos por entender que nuestro cuerpo está formado por células, las celulas constituyen las unidades básicas que forman los tejidos. Los tejidos forman los órganos  del cuerpo. Dependiendo del tejido las características de las células que lo forman se especializan para llevar a cabo las funciones que ese órgano en concreto está determinado a realizar.
Normalmente, las células crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Y esto sucede cuando las células envejecen, se dañan, mueren, entonces nuevas células reemplazan las células que se pierden. Este es un proceso que sucede de forma regular y continuada en todos los tejidos, a lo largo de toda la vida, excepto con algunos tipos de células, como son las neuronas. Continuamente estamos auto-reformándonos orgánicamente hablando. Por otra parte este es un proceso que se lleva a cabo, en condiciones normales, de forma natural, ordenada y controlada. Sin embargo cuando células nuevas se siguen formando a pesar de que el cuerpo no las necesita, y las células viejas no mueren cuando deberían morir, surge un problema muy serio, que si continua en el tiempo manteniendo una multiplicación descontrolada y desordenada de células, estas apelotonadas dan lugar a la producción de una una masa de tejido, que es lo que se conoce como tumor.
En condiciones normales las células del cuerpo crecen, se dividen y mueren en una forma ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen con más rapidez hasta que la persona alcanza la edad adulta. Posteriormente, las células normales de la mayoría de los tejidos sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o moribundas y para reparar las lesiones.
Las células cancerosas en cambio continúan creciendo y dividiéndose en lugar de morir, viven más tiempo que las células normales y continúan formando nuevas células anormales. Y esto sucede como consecuencia de daños infringidos sobre el ADN, la sustancia mágica presente en todas las células que dirige sus funciones. Como respuesta inteligente y de supervivencia el cuerpo humano ha desarrollado mecanismos de control para deshacerse de los desperfectos que a nivel celular aparecen. Así tenemos que en la mayoría de las veces en las que el ADN se daña, la célula muere o ésta es capaz de reparar su ADN herido, para que todo continúe bajo control. Pero en las células cancerosas el ADN no se repara, por múltiples razones que vernos en un próximo escrito, las células son incapaces de reparar el ADN, apareciendo una catástrofe celular, y que es el crecimiento descontrolado o tumor.
Dependiendo del tipo de tumor y respuesta orgánica a dicha avería en el control celular, la multiplicación celular sin control y de manera autónoma que se pone en marcha, puede estar/quedarse localmente, es decir no salir del órganos donde seo origino. Pero dependiendo del tipo de tumor, puede salir del órgano donde se originó e invadir, a través del sistema sanguíneo (sangre) y por el sistema linfático (red de tubos delgados que transportan la linfa y los glóbulos blancos), a distancia, otros tejidos/órganos, donde las células cancerosas se asientan creando aprovechando las condiciones idóneas del tejido para resistir a las batidas del sistema inmune que intentara destruirlas, y comenzar su proliferación agresiva, dando lugar a la aparición de un nuevo tumor, en otra parte del cuerpo. Cuando esto sucede el pronóstico es más serio y tienden a llevar a la muerte a la persona afectada, si es que no se detecta a tiempo y se somete a un tratamiento adecuado.
El numero de canceres diagnosticados es muy amplio, y aunque los más frecuentes son los de piel, pulmón, mama, colon-rectal, se conocen más de 200 tipos diferentes de cáncer.
En próximas publicaciones hablaremos de los métodos usados “comprobados” para el tratamiento del cáncer, como son la quimioterapia, la radiación, y la cirugía. Todos estos tratamientos son invasivos, tienen efectos colaterales devastadores, pero en estos momentos cruciales, la elección de tratamiento o combinación de tratamientos, es definitiva para la sobrevivencia del paciente afectado.
Hablaremos también de los tratamientos alternativos o naturales en donde las opciones de que disponemos hoy son variadas, eficaces y sin efectos colaterales.
Estas terapias comparten ciertos atributos en común. Son relativamente poco tóxicas, a diferencia de la quimioterapia y la radiación, que destruyen a las células normales. Estas terapias apuntan a limpiar el cuerpo, estimular sus defensas naturales y su capacidad para destruir las células malignas o tumores. Los niveles de seguridad de estos tratamientos en general son altos en comparación con los tratamientos ortodoxos. Muchas o quizás la mayoría de estas terapias alternativas combinan dietas especiales; complementos vitamínicos, minerales, y enzimas; desintoxicación; oxigenación; estimulación inmunológica; y regímenes psicológicos o espirituales para promover una curación gradual. Hay alternativas muy interesantes, que se deberían considerar entre las recomendaciones a seguir.

Dr. Antonio Martin
www.vitazahar.com



Magnesio contra la hipertensión

¿Que es la hipertensión?
Cuando el corazón late, la cavidad cardiaca localizada en el lado izquierdo bombea sangre hacia las arterias, saliendo por la gran arteria llamada aorta desde la que distribuye la sangre por todo el enramado arterial para poder así llevar oxigeno y nutrientes a todas las células del cuerpo. La sangre está metida en un circuito cerrado por donde circula, llevando hasta las células lo que estas necesitan y recogiendo lo que las células van desechando, para devolverlo al corazón a través del lado derecho y ser limpiado a su paso por los pulmones, donde deja el CO2 (dióxido de carbono producido) y recoger mas O2 (oxigeno). El bombeo de la sangre para que esta circule por todo el cuerpo y llegue a todas las células del cuerpo necesita de presión, es lo que se conoce como Presión Arterial.
Cada vez que os han tomado la tensión habréis notado que os dan dos cifras. La primera de ellas registra la presión sistólica (aquella que se produce en las arterias cuando late el corazón, cuando el corazón se contrae) y la segunda, la presión diastólica (aquella que se registra cuando el corazón descansa entre latidos). La presión arterial se considera normal cuando está por debajo de 140/90. Cuando esta sube por encima de esta cifra, de 140/90 se produce lo que se ha definido como hipertensión arterial. La subida de presión sanguínea es una enfermedad muy común en todo el mundo y que afecta a más del 20% de los adultos entre 40 y 65 años y a más del 50% de las personas de más de 65 años.
¿Pero porque es importante mantener la presión arterial controlada y siempre dentro de límites normales?
Pues es muy sencillo y todos vosotros lo vais a entender fácilmente. La presión arterial por encima de lo normal puede afectar al normal funcionamiento del corazón, cerebro y riñones porque les está obligando a trabajar más de la cuenta con los efectos devastadores para dichos órganos. Además al aumentar la presión dentro de los vaso, los pequeñitos tiene una paredes más sencilla y no aguanta la subida de presión rompiéndose dejando salir sangre y provocando en el
Caso del cerebro un accidente cerebro vascular de consecuencias muy serias o mortales. Por eso es que si recordáis la hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular y que aumenta el peligro de derrame cerebral.
Uno de los mayores peligros de la subida de presión arterial es que se comporta como un mal silencioso. Podéis tener la tensión arterial elevada y no mostrar síntomas. O a veces solo un dolor de cabeza, pesadez en la nuca, sentirse raro, y esto cuando ha subido significativamente pro encima de los valores normales. De ahí la importancia de la prevención.
Por eso es muy importante que conozcáis bien qué es la hipertensión arterial y poner todos los medios para controlarla porque es la mejor forma de prevenir y moderar sus consecuencias. Y no olvidéis que, a pesar de que las investigadores no han encontrado causas específicas de la hipertensión, sí se ha determinado toda una serie de factores que contribuyen a su aparición y que se dominan factores de riesgo haciendo tu/usted, en particular, seas ser más propenso a sufrir este problema.
¿Y cuáles son estos factores de riesgo?
La obesidad, la acumulación de grasa corporal es un factos de riesgo muy importante ya que las células del tejido adiposo, donde e acumula la grasa, forman y segregan unos compuesto de efecto inflamatorio que contribuyen a que los vasos sanguíneos con el tiempo no funcionen apropiadamente y aparezca hipertensión.
Consumo elevado de sal, el sodio presente en la sal retiene agua, contribuyendo a aumentar el volumen sanguíneo y por tanto la presión arterial.
El alcohol, el tabaco, la falta de ejercicio y el estrés se encuentran entre los factores más importantes. Además tenéis que tener en cuenta que si tenéis antecedentes familiares de hipertensión tenéis que aumentar la vigilancia, cuidar los hábitos, y hacer todo lo que esta recomendado para prevenir que aparezca la subida de presión arterial.
Recomiendo, que hagáis controles periódicos para que sepáis como esta vuestra presión arterial y, de producirse una alteración o subida inmediatamente tomar medidas y el tratamiento que su médico te prescriba acompañado de otras  medidas importantísimas, como son la dieta más saludable y ejercicio físico.

En el próximo blog os enseñara las mediada naturales existentes para prevenir y muy altamente efectivas para ayudar al tratamiento.

Antonio Martin, M.D.; PhD.
Calle Veronica de la Magdalena 1, 
Granada
anmartin@vitazahar.com



Uso de la sal: Mito o Peligro.


Continuamente recibimos mensajes acerca de la sal y de los daños derivados de ingerir más sal de lo recomendado sobre la salud. Daños que directamente iban dirigidos al sistema cardiovascular por sus efectos en la retención de líquidos, alterar la presión arterial, modificar la concentración de los iones que forman la sal, Cloruro (Cl) de Sodio (Na), y el posible efecto del Na sobre mecanismos específicos a nivel de membrana celular. ¿Pero qué pasaría si todo lo que nos han estado diciendo  acerca de la maldad de la sal y sus efectos nocivos  no fuera cierto? Durante décadas, la sal ha sido presentada como un problema dietético muy importante para la salud, sobre todo para el sistema cardiovascular ya que se ha estimado que la ingesta abusiva de sal contribuía de forma directa en el desarrollo de una de las patologías cardiovasculares más relevantes por sus repercusiones, la Hipertensión Arterial. Hoy, la hipertensión arterial se ha convertido en un auténtico problema de salud pública, ya que afecta al 30% de la población, y es responsable de millones de muertes al año en nuestra sociedad industrializada.
Lo interesante es que diversos trabajos científicos no han podido encontrar una relación directa entre la ingesta de sal y la hipertensión. Lo que si tenemos es que las recomendaciones médicas, el Ministerio de Salud Publica, etc. dicen que todas las personas que sufren de tensión arterial elevada deben de tener mucho cuidado con la cantidad de sal que usan en las comidas. El ministerio de Salud Publica y los centros de medicina preventiva también se hacen eco de esta recomendación y aconsejan, reducir el consumo de sodio para combatir la presión arterial alta.
¿Pero están justificadas todas las advertencias que se han hecho con respecto a la sal? En los últimos años, una de las discusiones más encendidas de la medicina reside sobre si el consumo de sodio (sal) contribuye o no a subir la presión sanguínea. Y en este aspecto cada vez están surgiendo mayor número de contradicciones y opiniones procedentes de expertos científicos y nutricionistas que se están seriamente cuestionando la importancia real de las advertencias realizadas sobre el consumo de sal y la salud. Y es que el bombardeo producido en relación a los efectos nocivos de la sal sobre la salud ha marcado en la cultura convencional una relación causa efecto.
Pero la realidad no parece ser lo que hasta ahora hemos creído, incluso si la eliminación de la sal disminuyera la presión arterial, en opinión de  de los expertos en este área, los efectos serian tan pequeños que su impacto en los riesgos cardiovasculares no sería relevante. ¿Entonces qué es lo que sabemos? Las Investigaciones más recientes indican que la sal ha sido injustamente despreciada ya que las advertencias no parecían estar suficientemente respaldadas científicamente, y que hasta ahora la mayoría de las recomendaciones se han realizado de una forma selectiva y con interpretaciones no objetivas. La idea de que la sal era la causa de la hipertensión se generó como consecuencia de la hipótesis de que de su causalidad se iba a poder demostrar sin ningún problema. Y esta idea se ha mantenido en el tiempo de forma irrefutable, pero sin que la causalidad llegara a demostrarse. En la actualidad es muy difícil encontrar estudios que vinculen la ingesta elevada de sal a la hipertensión.
La verdadera razón de su etiología de la hipertensión radica en la comida. Una estrategia más efectiva para reducir la hipertensión es comer una dieta más saludable –es decir  cortar específicamente el consumo de carbohidratos  refinados,  azúcares y grasas saturadas; hacer más ejercicio; y comer una comida balanceada rica en  frutas y verduras.
La presión arterial se expresa en términos de la presión "sistólica" sobre la presión "diastólica" y se mide en milímetros de mercurio (mm / Hg). Por ejemplo, una lectura de 120/80 o inferior es normal. Las personas con lecturas de 140/90 tienen una tensión en el límite de lo normal, y por encima de  140/90 se define como presión arterial alta.
El sodio (uno de los componentes de la sal) es importante para las funciones corporales, es bueno para los nervios y los músculos, y mantiene el equilibrio adecuado de líquidos en el cuerpo. Las directrices en cuanto a recomendación oscilan alrededor de 2.400 miligramos de sodio al día, aproximadamente una cucharadita de sal de mesa. Y las personas con presión arterial alta a menudo se aconsejan comer menos porque aunque no se la causa si contribuye al balance de los líquidos y aumentar el volumen total, por consiguiente puede contribuir a perjudicarla.

Antonio Martin, M.D.; Ph.D
Vitazahar

Mejora tus Hábitos Nutricionales



1. No hacer la compra cuando tengas hambre, ir al supermercado después de haber comido.
2. Comer despacio y masticar bien. Nunca deberías de comer frente al televisor.
3. Comer abundante frutas y verduras frescas todos los días. Al menso 5 porciones de frutas y verduras al día. Lo orgánico si tienes oportunidad es mejor. Pero lo que importa es comer las porciones recomendadas de fruta y verdearas diariamente.
4.  Cuando estés recuperándote de una cirugía o de algún proceso patológico tratamiento como quimioterapia u otros procesos y no tengas apetito, un batido de proteína con carbohidratos algunas vitaminas y minerales puede estar altamente recomendado.
5. Surge a veces que la capacidad física y mental parece que se han acabado y te sientes sin fuerzas, no dudes en visitar al médico o especialista en nutrición, para que ajuste tu alimentación y tus horas de descanso, pero un con frecuencia es debido a un desequilibrio nutricional, un examen general con análisis clínicos si es necesario permitirán al especialista recomendarte la dieta adecuada y quizás un suplemento vitamínico que te ayudaran a recuperar la energía y bienestar rápidamente.
6. Tomar suplementos puede ser una buena estrategia para mejorar el aporte de nutrientes y conseguir unos niveles sanguíneos que rocen con los niveles óptimos.  Son los nutrientes (vitaminas y minerales así como otros micronutrientes) los que hace posible que se lleven a cabo los millones y millones de procesos bioquímicos y moleculares que hacen posible la vida y el buen estado de salud. Comentar y recomendar que antes de tomar la decisión, por iniciativa propia de tomar un suplemento, consulte a su médico o especialista en Nutrición para que este le recomiende el tipo de suplemento adecuado así como que nutrientes debe de tener más cuidado. Un ejemplo lo hemos tenido entre las mujeres que al alcanzar la madurez comenzaban a tomar CALCIO sin consultar sin saber si lo encestaban o lo que debería de tomar era solo vitamina D, exponiéndose a una posible hipercalcificación capaz de producir piedras en los riñones o en la vesícula.
7. Saber que los alimentos orgánicos están libres de residuos químicos. No contienen aditivos y conservante, ni plaguicidas, ni hormonas, ni fertilizantes. Ósea que si puedes o tienes acceso a productos ecológicos o tu los puedes cultivar es una buena idea.
8. Las frutas y verduras son indispensables para una buena salud, y un regalo de la naturaleza que nos aporta vitaminas, minerales, substancias con alto valor antioxidante denominados fitoquimicos, y fibra; todos ellos indispensables para una buena salud. Además nos ayudan a hacer una buena digestión, tienen un alto contenido en agua, su valor calórico es realmente bajo.
Hay que mantener la fruta en sitios frescos, donde no le dé  el sol ni el calor para que no pierda su valor nutritivo, es decir las vitaminas, especialmente la vitamina-C y los flavonoides. Y si está madura, refrigérela para frenar el proceso de maduración y prevenir el que se estropen.
9. Dentro de las grasas las más adecuada es el aceite de olivo virgen extra. Una  a dos cucharadas al día no aporta muchas calorías y nos aporta una cantidad importante de ácidos grasos saludables, vitamina E, y otras substancias de alto valor nutritivo y esenciales para conseguir y mantener una buena salud.
10. La cocción al vapor, a la plancha, microondas, es una técnica culinaria que aparte de ayudar a ahorrar tiempo en la cocina, mantiene el valor nutritivo de los alimentos y permite preparar platillos sanos, bajos en grasa y sal.
11. EJERCICIO. Realizar ejercicio es importante para mantener una buena salud y no requiere de grandes aparatos o gastar fortunas en gimnasios. La casa puede ser un lugar ideal para hacer algunos ejercicios, pero sobre todo caminar 30 minutos a una hora al menos tres veces por semana, si tienes algún parque cerca, caminos rurales, etc. es una maravilla y sus benéficos físicos y mentales son incalculables.
12. Comer PESCADO al menos tres veces por semana. Todos los pescados son una fuente importantísima de ácidos graso esenciales como el omega-3. Pero algunos de los pescados como salmón o atún en lata, sardinas, trucha tienen un alto contenido en Omega-3 importantes para el sistema cardiovascular y el buen funcionamiento cerebral.

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Antonio Marti, MD.; PhD.
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Bajos niveles de Vitamina D asociado con Diabetes

En febrero de 2013, un estudio publico unos resultados relevantes sobre el importante papel que la vitamina D tiene en la salud humana. Encontraron que la deficiencia de vitamina D supone por sí misma un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la alteración de la glucosa en ayunas y diabetes. El estudio: National Health and Nutrition Examination Survey concluyo que el 35,3 por ciento de la población, es decir 73,3 millones de los adultos estadounidenses tienen diabetes o intolerancia a la glucosa en ayunas.
Los investigadores evaluaron a 117.960 adultos entre los 40 y 70 años de edad sin diabetes, incluyendo entre ellos 83.526 con niveles de azúcar en sangre completamente normal, y 34.434 con una alteración de la glucosa en ayunas. Los investigadores analizaron/midieron la concentración en sangre de 25-hidroxivitamina-D  (Vitamina D) y a partir de ese momento hicieron un seguimiento a los sujetos durante un periodo de tiempo máximo de dos años para evaluar el desarrollo de posibles alteraciones en la concentración de azúcar (glucosa) en sangre en ayunas así como la posible aparición de diabetes.
Durante el período de seguimiento, 10,3 por ciento de los sujetos con azúcar en la sangre normal  al comienzo del estudio desarrollaron alteraciones de la glucosa en ayunas y un 1,8 por ciento de los sujetos desarrollaron diabetes. En el análisis de los datos recogidos los investigadores encontraron una relación inversa entre niveles de 25 hidroxivitamina D (Vitamina-D) y alteraciones en el azúcar en sangre en ayunas, así como en la aparición de diabetes, lo que significa que los niveles bajos de vitamina D en sangre aumentan el riesgo en la aparición de intolerancia a la  metabolización del azúcar (glucosa) así como el desarrollo de diabetes.
Más específicamente, el riesgo de alteraciones en la concentración normal de azúcar en sangre denominada glucemia basal estaba alterada en los sujetos con unos niveles en sangre de vitamina D de 25 nmol/L o inferiores se incrementó en un 13 por ciento el riesgo para desarrollar diabetes, en comparación con los sujetos con niveles de vitamina D en sangre de 75 nmol/L o mayor.
Del mismo modo, en comparación con los sujetos con una concentración sérica de vitamina D de 75 nmol/L o mayor, los sujetos con un suero de vitamina D de 25 nmol/L o menos tenían un 77 por ciento más riesgo de sufrir alteraciones en los niveles de azúcar así como el desarrollo de trastornos importantes del azúcar o diabetes. El riesgo de desarrollar diabetes así como alteraciones en los niveles de azúcar en sangre en ayunas se incrementó en un 43 por ciento en los sujetos con niveles séricos de vitamina D bajos en comparación con los sujetos con concentraciones de vitamina D en sangre altas, es decir de de 75 nmol/L o mayores.
En resumen, los investigadores señalaron que "La deficiencia de vitamina D parece ser un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la alteración de la glucosa en ayunas y diabetes."
El cuerpo produce la vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol. Por eso, con frecuencia se denomina la vitamina de la "luz del sol". Y por lo general la mayoría de las personas satisfacen, al menos parcialmente, las necesidades de vitamina D.
La exposición al sol tres veces a la semana durante 10 a 15 minutos cada vez, pueden ser suficientes para producir los requerimientos corporales mínimos de esta vitamina. Pero para ellos es necesario que el sol nos dé sobre la piel de la cara, los brazos, la espalda o las piernas (sin protector solar). Pero debido a que la exposición a la luz solar es un riesgo para el cáncer de piel, usted debe usar protector solar después de unos cuantos minutos de exposición al sol.
Es posible que las personas que no viven en lugares soleados no produzcan suficiente vitamina D. La piel expuesta a la luz solar en espacios cerrados a través de una ventana no producirá vitamina D. Los días nublados, la sombra y tener la piel oscura igualmente disminuyen la cantidad de vitamina D que la piel produce.
La ración de dieta recomendada (RDR) para vitaminas refleja qué tanta cantidad de cada vitamina deben obtener la mayoría de las personas cada día.
La cantidad de cada vitamina que usted necesita depende de la edad y el sexo.
Niños mayores y adultos:
       9-70 años: 600 UI.
       Adultos de más de 70 años: 800 UI.
       Embarazo y lactancia: 600 UI.
En general, las personas de más de 50 años necesitan cantidades mayores de vitamina D que las personas más jóvenes. Pregúntele al médico cuál es la cantidad recomendada en su caso.
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Antonio Martin, M.D.; Ph.D.
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DESHIDRATACION y PREPARACION DE SUERO


La deshidratación es la pérdida de agua del organismo. La deshidratación puede producirse como consecuencia de cuadros clínicos agudos o enfermedades entre los que destacan: diarreas, vómito excesivo, insolación, estar expuestos a altas temperaturas, realizar ejercicios que provoquen gran sudoración, ciertas enfermedades.
Entre las enfermedades que producen diarrea destacan: la fiebre tifoidea, la colitis, la salmonelosis y una de las más peligrosas que es el cólera. Hay otros cuadros causado pro infecciones víricas, como el rotavirus, que también ocasionan muchas evacuaciones líquidas.
Los más vulnerables para deshidratarse son los niños, las personas enfermas y los ancianos.
Entre las señales más importantes (de alarma) que nos envía el cuerpo para indicar que el cuerpo está en peligro de deshidratación, y a las que debemos de prestar mucha atención, incluye:
Boca y lengua secas, decaimiento, piel seca que al pellizcarla se queda levantada, ojos hundidos y llanto sin lágrimas. En caso de los bebés, presentan mollera hundida, poco o nada de orina, demasiado vómito y/o evacuaciones líquidas y mucha sed.
Que debemos hacer:
1.    Beber agua, pero sobre todo sueros farmacéuticos, y abundantes líquidos como caldos, jugos, sopas, agua de frutas, agua mineral.
2. Si la deshidratación es por diarrea, no deje de dar al enfermo abundantes líquidos y comida a base de verduras.
3. Si la deshidratación es por insolación o cansancio, tomar líquidos poco a poco, en cucharaditas.
2.    Si no tenemos al alcance un Suero Oral, podemos preparar rápidamente un suero con un litro de agua bien hervida, se deja enfriar, y añadimos una cucharita de sal. O como indicamos más abajo preparar un suero un poco más sofisticado.
5. Acudir al médico u hospital para determine la causa de la    
    Deshidratación y así poder administrar el tratamiento adecuado.
En un porcentaje alto, la deshidratación se puede evitar, y tenemos que intentar prevenir que ocurra para lo cual no debemos olvidar las siguientes recomendaciones:
a). Lavarse las manos muy bien antes de tocar los alimentos, preparar alimentos, comer, y después de ir al baño.
b). Lavar muy bien las frutas y verduras que consumamos crudas.
c). Cocinar bien todos los alimentos y evitar comer en puestos callejeros o lugares sucios donde no tengamos absoluta garantía de la higiene.
d). No debemos de exponernos al sol durante largas horas y siempre teniendo en cuenta que tenemos que hidratarnos tomando abundante agua, jugos o sueros.
e). Debemos de ingerir diariamente entre un litro, litro y medio a dos litros de agua limpia y hervida o potable diariamente, va a depender del tipo de dieta que llevemos y la cantidad de frutas y verduras que ingerimos. Pero si realizamos una actividad pesada con sudoración o estamos pasando por alguna enfermedad debemos de ser muy cuidadosos e ingerir suficiente agua y/o sueros.
Entre las posibles complicaciones si tomamos medidas a tiempo, pueden producirse problemas cardiacos, respiratorios, coma e, incluso, la muerte. Lo adecuado es mantener siempre una hidratación adecuada.
Como Preparar un SUERO en la casa; Ingredientes:
2 Litros (8 vasos) De Agua Hervida o Potable.
1 Limón (el jugo). Ingrediente Opcional (no indispensable).
4 cucharadas soperas de Miel.
2 Cucharaditas pequeña (de las de café) de Bicarbonato de Sodio.
2 Cucharadita pequeñas de Sal
Preparación:
1. Hervir durante 5 minutos el agua.
2. Dejar que enfríe hasta que esté templada.
3. Exprimir uno o dos limones.
4. Agregar al agua el resto de los ingredientes.
Este suero es muy bien tolerado y ayuda a reponer electrolitos y líquidos perdidos, y vital para evitar la deshidratación.
Beber 8 vasos al día.
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Dr. Antonio Martin, M.D.; Ph.D.; M.N.H.
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